Trabajamos con programas guiados y cerrados, un plan diseñado para vuestro caso, con un principio y un final, y con nosotros al lado en cada paso. Aquí no se viene solo a hablar y remover, se viene a entrenar, con tareas concretas entre sesión y sesión.
Trabajamos con un enfoque integrativo. Combinamos psicología, coaching y neurociencia porque un conflicto de pareja no vive solo en lo que se dice, vive también en el cuerpo. Cuando os activáis, el sistema nervioso reacciona antes de que la parte racional del cerebro pueda intervenir, así que trabajar solo las palabras sin entender qué pasa por dentro no sostiene el cambio.
En pareja trabajamos los patrones que trae cada uno, no solo lo que pasa entre vosotros. Probablemente ya lo habéis intentado y sigue igual: casi nunca es falta de voluntad, es falta de método. Ponemos la estructura y os entrenamos a los dos. Romper esos patrones es lo que sana y reconstruye una relación, y eso lo hacéis vosotros.
Y durante esos cinco meses, ¿sobre qué se entrena exactamente?
Cuatro pilares y una base
Comunicación
Deciros las cosas de forma que el otro las pueda escuchar.
Conflicto
Discutir sin destruir, y saber reparar después.
Visión
Volver a tener un proyecto común, y no solo una logística.
Intimidad
Recuperar el contacto, el deseo y la confianza de acercarse.
Y los cuatro se apoyan en el mismo sitio, el autoconocimiento. El cambio real siempre empieza por uno mismo.
El autoconocimiento sostiene los cuatro pilares porque no puedes construir una relación sana si no sabes primero quién eres tú dentro de ella. Conocer tus patrones, tus heridas, tu historia, tus creencias, tus valores, tus objetivos y tus límites no es un paso previo, es la base. Solo cuando empiezas a conocerte de verdad puedes construir algo genuino y sincero con otra persona, porque dejas de reaccionar desde la herida sin darte cuenta y empiezas a reaccionar sabiendo qué te está pasando.
Hasta aquí, la teoría. El problema es que a las ocho de la tarde, en mitad de una discusión, todo esto se os olvida. Para ese momento concreto hay una herramienta.
El Protocolo PARA
Para el momento en que una conversación se calienta. Cuatro pasos, en este orden.
P
Percibe
Nota en el cuerpo que te activas, y ponle número, antes de decir lo que no sientes.
A
Avisa y apártate
Di la palabra que tenéis pactada, anuncia cuándo vuelves y apártate sin culpar.
R
Reconoce
En frío, mira qué estás interpretando y qué necesitas, no qué te ha hecho el otro.
A
Acércate
Vuelve y dile qué sientes, qué interpretas y qué necesitas. Sin acusar. Ahí se repara.
Todo empieza con una sesión de valoración
Nada de esto empieza con una compra, empieza con una conversación. En esa primera sesión, gratuita y sin compromiso, conocemos vuestro caso, qué os está funcionando y qué no, y qué os gustaría conseguir. Os contamos cómo trabajamos nosotros. Y si vemos que hay encaje, ahí es cuando os presentamos el programa completo y cómo funciona.
Somos Ana y Georgi. Hemos creado este material para ayudaros a reconocer lo que ocurre debajo de una discusión y convertirlo en una conversación más clara. El foco está en ofrecer herramientas educativas y aplicables, con respeto por el ritmo y la situación de cada pareja.
La mirada emocional
Ana
Psicóloga y psicoterapeuta, colegiada n.º M-27358. Formada en psicoterapia breve integrativa centrada en el conflicto, experta en intervención informada en trauma y apego, y formada en terapia somática. Una mirada centrada en comprender la emoción, la necesidad y el patrón que aparece entre vosotros.
La acción y el entrenamiento
Georgi
Experto en coaching profesional certificado y PNL, experto en teamcoaching y coaching personal. Convierte lo complejo en simple y sostiene la calma cuando todo dentro de la relación se complica, para que ninguna pareja se quede sola en el camino.
Lo que nos preguntáis
Las dudas que llegan siempre
Antes de reservar, casi todo el mundo llega con las mismas dudas. Estas son las que más nos repetís.
Mi pareja no quiere ni oír hablar de esto
Casi nunca es un no a pedir ayuda. Suele ser un no a cómo llega la propuesta: si se dice en mitad de una discusión, el otro lo oye como «tú eres el problema» y se cierra. Prueba en calma y desde ti: «quiero entender qué me toca cambiar a mí. Hacemos la sesión de claridad juntos y, si luego me dices que no, lo dejo y no insisto». Esa frase puedes decirla hoy.
¿Puedo hacerlo yo sola, sin él?
No. Solo trabajamos con parejas, y no es un capricho de formato: las heridas que se abren en el vínculo se curan en el vínculo. Por tu cuenta puedes entender muchísimo y aun así tocar techo, porque lo que hay que entrenar es lo que pasa entre los dos cuando uno salta, y eso no se ensaya en solitario. Si ahora mismo estás sola en esto, empieza por el Mapa de las Heridas y vuelve cuando podáis los dos.
Las sesiones, ¿son en grupo con otras parejas?
No. En las sesiones en vivo estáis vosotros dos y estamos nosotros dos. Nadie más escucha nada. Lo que sí es común son las clases grabadas, que cada uno ve por su cuenta cuando puede, y de ahí viene la confusión con el formato. Si tenéis que contar lo más difícil de vuestra relación, lo contáis en una sala donde solo estamos los cuatro.
¿Os vais a poner de su parte? ¿Voy a salir yo de aquí como el culpable?
Es el miedo que más frena y del que menos se habla, sobre todo si ya te has sentido el señalado en otro sitio. Por eso estamos los dos: hay mirada de mujer y mirada de hombre en la misma sesión. Aquí no se reparte culpa, se reparte responsabilidad, y cada uno mira su parcela, no la del otro. Lo incómodo no será que te juzguemos; será ver qué parte de esto sostienes tú.
¿Y si yo pongo de mi parte y él no? Al final tiro yo de todo
Probablemente lleves tiempo sosteniendo esto tú sola y estás cansada de remar. Dos cosas. Una: que él no ponga es otro tema; la pregunta que de verdad te mueve es qué te impide a ti hacer tu parte. Dos: no te dejamos sola con eso. Si uno de los dos no hace el trabajo, lo confrontamos, y somos pesados hasta el último día. Lo que no vamos a hacer es obligar a nadie, porque eso no sostiene nada.
Ya hemos ido a terapia y salimos igual que entramos
Nos lo decís mucho, y casi nunca fue porque no entendierais lo que os pasa. Entender no es cambiar: salíais con la explicación y el martes por la noche repetíais la misma escena. Aquí las sesiones son entrenamiento, no conversación: tenéis la conversación difícil delante de nosotros y os corregimos en vivo. Y entre sesión y sesión hay un paso a paso para usar en casa. La diferencia se hace fuera, no dentro.
No tenemos tiempo para esto
Llegáis agotados y esto suena a una tarea más encima. Va justo al revés: lo que de verdad cambia las cosas no ocupa agenda. Es cómo os habláis cuando salta el roce y cómo os reguláis antes de contestar, y eso se entrena en el día a día, en ratos que ya estáis viviendo juntos. Lo que sí ocupa hueco son las clases y los ejercicios: de 40 minutos a una hora a la semana. Las semanas que hay sesión, entre hora y media y dos horas y cuarto en total. Y hay flexibilidad: si una semana se os tuerce, se ajusta.
¿Y si no funciona?
No podemos garantizarlo, y quien os lo garantice os está engañando. Tampoco os pedimos fe. No hace falta que creáis que todo se va a arreglar, ni siquiera que creáis en vosotros ahora mismo: solo que comprobéis si sois capaces de hacer algo distinto durante un tiempo limitado. La certeza no se tiene antes de empezar, se tiene después de haber hecho el trabajo. Y hay parejas que eligen caminos distintos, pero lo eligen sabiendo que lo dieron todo.
Testimonios
Lo que cuentan las parejas que han pasado por aquí
Sus historias, contadas por ellos.
Diana y DavidIsabel y PepeAndrea y Alejandro
Y esto es lo que nos han escrito, tal cual lo escribieron.
★★★★★
«Era nuestra ultima oportunidad. Hoy solo tengo palabras de agradecimiento por su pedazo de trabajo, acompañamiento personal, su implicación y la forma tan clara y honesta en que abordan el proceso.»
JAJuan Antonio Moreno FernándezReseña en Google
★★★★★
«Lo que más nos ayudó fue entender que no estábamos rotos como creíamos, estábamos repitiendo dinámicas y patrones que no sabíamos gestionar ni ver.»
IMIsabel Montero CedilloReseña en Google
★★★★★
«Durante el programa, por primera vez sentí que alguien nos entendía de verdad. Me disteis una sensación de confianza total, se notaba que habíais visto estos patrones mil veces y que teníais soluciones reales.»
Una sesión de valoración, sin coste y sin compromiso
No hace falta que vengáis de acuerdo, ni que tengáis claro si queréis seguir. La sesión sirve justo para eso: para mirar juntos en qué punto estáis, qué obstáculos os estáis encontrando y qué hay debajo de las discusiones que se repiten.
Al terminar os decimos con honestidad si podemos ayudaros. Si creemos que sí, os presentamos una propuesta personalizada para vuestro caso. Y si creemos que no, os lo decimos igual y os orientamos hacia el tipo de ayuda que sí encaja.
Pedirla no os compromete a nada. Lo que sí decide algo es no pedirla: la relación se queda donde está hoy.