Terapia de pareja online, con una psicóloga colegiada y un coach en cada sesión

Lleváis meses, o años, teniendo la misma discusión. La que empieza por cualquier cosa y acaba siempre igual.

Si habéis llegado aquí buscando terapia de pareja online, probablemente no buscáis que alguien os escuche. Eso ya lo habéis hecho, entre vosotros y puede que con alguien más. Lo que queréis saber es si esto tiene arreglo y qué habría que hacer exactamente.

Esta página cuenta cómo trabajamos, para quién es y para quién no. Sin adornos.

Cómo es la terapia de pareja online

Trabajamos por videollamada, desde cualquier punto de España. Cada sesión la hacéis los dos desde vuestra casa, sin desplazamientos y sin cuadrar agendas con una consulta.

Que sea online no es un apaño. En una pareja suele ser justo lo que hace que el proceso se sostenga: las sesiones se mantienen aunque uno viaje, aunque haya niños durmiendo en la habitación de al lado, aunque estéis en ciudades distintas. Y lo que de verdad mueve una relación no es la hora de sesión, es lo que hacéis entre una y otra. Eso ocurre en vuestra casa de todas formas.

Los dos, en cada sesión

Ana Díaz García-Caro y Georgi Petrov preparando una sesión de pareja
Ana y Georgi, preparando una sesión.

Ana Díaz García-Caro — psicóloga y psicoterapeuta, colegiada n.º M-27358. Más de once años de experiencia, formada en psicoterapia breve centrada en el conflicto y en terapia somática.

Georgi Petrov — coach profesional certificado, con formación en PNL y en team coaching.

Que estemos los dos no es un extra. En una pareja casi siempre hay dos formas distintas de llegar: uno que lleva tiempo queriendo pedir ayuda y otro que viene con el freno puesto. Tener dos perfiles delante hace que ninguno sienta que el profesional está del lado del otro, y eso es la mitad del trabajo de las primeras semanas.

Entre los dos hemos acompañado a más de 150 parejas.

No consiste en hablar. Consiste en entrenar.

Entender no cambia una relación. Entrenar habilidades sí.

Probablemente ya sabéis lo que deberíais hacer cuando la conversación se tuerce. El problema es que en caliente no lo hacéis. Nadie lo hace. El sistema nervioso reacciona antes de que llegue la parte de vosotros que razona.

Por eso el trabajo no es explicaros qué os pasa, sino entrenar otra forma de reaccionar hasta que salga sola. Cuatro pilares:

  • Comunicación — decir lo que os pasa sin que acabe en ataque ni en silencio.
  • Conflicto — discutir sin haceros daño, y saber reparar después.
  • Visión — hacia dónde vais los dos, que es lo que le da sentido al esfuerzo.
  • Intimidad — el deseo y la cercanía, que rara vez se arreglan hablando de deseo.

Y debajo de los cuatro, el autoconocimiento. Si uno no se conoce, no hay nada sobre lo que construir. Ahí es donde aparecen las heridas, las interpretaciones y los automatismos que cada uno traía puestos antes incluso de conocer al otro.

Por qué cinco meses y no cuatro sesiones

Esta es la parte incómoda, y preferimos decirla antes que después.

Llegan parejas que han pasado por tres o cuatro procesos distintos. Cuando preguntamos, en cada uno hicieron dos o tres sesiones y lo dejaron. Y salieron de ahí con una conclusión falsa: que lo suyo no tenía arreglo.

En dos o tres sesiones no se desmonta un patrón que lleva años instalado. Da para un alivio, el de hablar por fin de las cosas, y poco más. A las dos semanas llega la discusión de siempre y el alivio se cae.

Nuestro proceso dura cinco meses porque es el tiempo mínimo que vemos para que algo pase de entenderse a hacerse solo. Lo explicamos con una cuenta:

Cambio real = Conciencia + Habilidad + Repetición − Autoengaño

La conciencia se puede provocar en una sesión. La habilidad se enseña. La repetición no se puede acelerar, y sin ella lo demás se evapora. Por eso no hacemos sesiones sueltas.

Cómo empieza

Empieza con una sesión de valoración, sin coste y sin compromiso, con los dos delante.

En esa sesión miramos en qué punto estáis, qué habéis intentado ya y qué está fallando de verdad. Al final os decimos con claridad una de dos cosas: que creemos que podemos ayudaros y cómo, o que no somos los adecuados para lo vuestro.

Decimos que no a parejas. No cogemos a todas. Si lo que necesitáis es otra cosa, o si no es el momento, os lo diremos aunque signifique no trabajar con vosotros.

Si encajamos, en esa misma sesión os explicamos el proceso entero y la inversión, con las formas de pago. No ponemos una cifra en esta página porque hay varios formatos y cuál tiene sentido depende de dónde estéis. Un número suelto, sin saber nada de vosotros, solo sirve para que lo midáis contra nada.

Con qué no trabajamos

Por honestidad, y para que no perdáis el tiempo.

No tratamos depresión ni ningún otro diagnóstico psicológico. Nuestro encuadre es de bienestar y entrenamiento de habilidades. Si alguno de los dos tiene un diagnóstico o está en tratamiento, nos lo decís al principio y lo coordinamos o derivamos. No sustituimos a nadie.

No trabajamos con parejas donde hay contacto físico o control coercitivo. Eso necesita otro tipo de intervención y os orientamos hacia dónde acudir.

Y no trabajamos con parejas donde uno de los dos no quiere estar. El compromiso no se puede pedir prestado. Si ese es vuestro caso, la sesión de valoración sigue sirviendo: muchas veces lo que parece «no quiere» es «no cree que sirva», y eso es otra conversación.

Preguntas frecuentes

¿La terapia de pareja online funciona igual que la presencial?

En nuestra experiencia sí, y en un aspecto concreto funciona mejor: la continuidad. El proceso no se rompe por un viaje, una mudanza o un turno de trabajo, y esas son las razones por las que más procesos se caen a medias. Lo que hace falta es cámara, un sitio donde nadie os interrumpa y que estéis los dos.

Mi pareja no quiere ir a terapia. ¿Tiene sentido escribiros?

Es lo que más nos preguntan. Casi siempre, detrás de «no quiere» hay un «no cree que sirva», y eso suele venir de haberlo intentado antes y haber salido igual. En la sesión de valoración estáis los dos y se habla de eso directamente. Lo que no hacemos es empezar un proceso con alguien que viene arrastrado.

¿Cuánto cuesta?

Os lo decimos en la sesión de valoración, entero y con las formas de pago. No es por esconderlo: hay varios formatos y cuál encaja depende de en qué punto estéis, así que primero miramos si podemos ayudaros. La sesión de valoración no tiene coste y no lleva compromiso.

¿Cuánto dura el proceso?

Cinco meses. Es el tiempo mínimo que vemos para que lo entrenado aguante cuando nosotros ya no estemos delante.

¿Hacéis sesiones sueltas?

No. Una sesión suelta deja una sensación buena y casi ningún cambio, y creemos que eso hace más daño que bien: refuerza la idea de que ya lo habéis probado todo.

¿Desde dónde podemos conectarnos?

Desde cualquier punto de España, por videollamada. Trabajamos también con parejas que viven en ciudades distintas o que están pasando un tiempo separadas.

¿Sois psicólogos?

Ana es psicóloga y psicoterapeuta, colegiada n.º M-27358. Georgi es coach profesional certificado. En las sesiones de pareja estamos los dos; el trabajo psicológico individual lo lleva Ana.

Antes de decidir, leed esto

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Y si queréis saber quiénes somos antes de escribirnos, aquí lo contamos: una psicóloga colegiada y un coach certificado, los dos en cada sesión.

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Ana y Georgi conversando durante una pausa

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