
12 señales de que tu relación está en problemas
Hay una diferencia enorme entre sospechar que algo va mal y saber exactamente qué va mal. La mayoría de las parejas que llegan a nosotros llevan meses, a veces años, en la primera situación, dándole vueltas a una sensación que no saben poner en palabras.
Esto sirve para ponerle palabras.
Abajo hay doce señales repartidas en tres bloques. Ve contando en cuántas te reconoces, con honestidad y pensando en los últimos seis meses, no en la peor semana que recordéis. Al final te decimos qué podría significar tu número.
Y un aviso antes de empezar, porque importa. Algunas de estas señales asustan mucho y se arreglan con relativa facilidad. Otras parecen pequeñas y son las que de verdad predicen cómo acaba esto. No están puestas al azar.
Antes de empezar, dos reglas
Responde por lo que pasa, no por lo que sientes hoy. Si acabáis de discutir, todo parecerá peor de lo que es. Si lleváis un buen fin de semana, al revés. Piensa en el conjunto de los últimos meses.
Hazlo tú primero y a solas. Después, si queréis, lo hace la otra persona por su cuenta y comparáis. Lo que no funciona es hacerlo juntos en voz alta, porque entonces uno empieza a responder mirando la cara del otro.
Bloque 1: las que asustan, pero se pueden arreglar
Estas cuatro suelen ser el motivo por el que alguien busca ayuda. Son incómodas de vivir y, al mismo tiempo, son de las que mejor responden cuando se trabajan.
1. Discutís siempre por lo mismo. Cambia el motivo, la suegra, el móvil, el dinero, quién recoge, y la discusión es la misma de siempre con otro disfraz. Si pudierais grabar las tres últimas, veríais la misma escena tres veces. En este punto soléis estar agotados, pero agotados de hacer una y otra vez lo mismo, y lo que hacemos con las parejas es ayudaros a poner el esfuerzo en la dirección que de verdad os lleva a resultados, en lugar de seguir con lo mismo de siempre.
2. Uno levanta la voz y el otro se cierra. Cuanto más insiste uno, más se aleja el otro, y cuanto más se aleja, más insiste el primero. Es un bucle, y los dos lo alimentan sin querer. Lo explicamos a fondo en los estilos de apego en la pareja.
3. Hay temas que ya no se tocan. Habéis aprendido por dónde no pasar, y en apariencia es paz, pero en realidad es un territorio que se va encogiendo, porque la lista de temas prohibidos casi nunca se hace más corta sola.
4. Después de discutir casi no se repara nada. Pasan unas horas, alguien hace un comentario normal y la vida sigue como si no hubiera ocurrido, y eso en el mejor de los casos. Hay quien tarda horas en volver a la normalidad porque le cuesta muchísimo regularse y se queda rumiando lo que se dijo, lo que no se dijo y lo que habría querido decir, lo que yo (Ana) llamo «modo lavadora», dando vueltas y más vueltas a lo mismo, y eso no soluciona el problema. Hay quien necesita un día entero para retomar la conversación, quien pasa tres días de morros castigando al otro con el silencio, quien tarda una semana, y quien ni siquiera llega a retomar el tema. Lo que no se cierra no desaparece, se acumula, y es una de las cosas que más daño hacen en la relación.
Si te has reconocido en alguna de estas, hay buenas noticias, porque lo que te hemos contado hasta aquí son habilidades que se entrenan. Lo que pasa es que casi nadie nos ha enseñado cómo hacerlo, y mayoritariamente tiramos de lo que aprendimos de niños, de lo que vimos hacer a nuestros padres, aunque hay quien luego aprende a hacerlo mejor en otras relaciones.
Bloque 2: las que de verdad pesan
Estas son más silenciosas y por eso se ignoran durante años. También son las que mejor predicen cómo termina una relación.
5. Ha dejado de importarte lo que le pasa. No es que le desees el mal, es que cuando cuenta algo de su día, por dentro no se mueve nada. La indiferencia hace mucho más daño que el enfado, porque el enfado todavía indica que te importa.
6. Pensáis en el futuro por separado. Cuando imaginas el año que viene, las vacaciones, la casa, aparece tu plan y no vuestro plan. A veces ni siquiera te has dado cuenta de que llevas tiempo haciéndolo.
7. Os habéis convertido en logística. Habláis de niños, de recibos, de horarios y de la compra. De vosotros dos, hace meses que no. Esto tiene nombre propio y lo contamos en somos como compañeros de piso.
8. Te alivia cuando no está. Ese pequeño respiro cuando se va de viaje o sale con sus amigos. Un rato de descanso es normal y sano. La cuestión es si lo que sientes es descanso o es alivio, que no son lo mismo.
Si te has reconocido sobre todo en este bloque, no significa que esté acabado. Significa que lleváis más tiempo del que pensabais en piloto automático, y que el desgaste ya ha llegado al vínculo y no solo a la convivencia.
Bloque 3: las que piden no esperar más
9. Uno de los dos ya ha desconectado. No hay discusiones porque a uno ya le da igual el resultado. Suele ser la fase anterior a que alguien diga que se va, y es el momento en que más se tarda en pedir ayuda y en el que más urge.
10. Hay desprecio, no solo enfado. El enfado dice «esto que has hecho me ha dolido». El desprecio dice «tú eres así». La diferencia está en si se ataca lo que la persona hace o lo que la persona es, y la segunda deja marcas que duran años.
11. Uno espera y el otro ni siquiera sabe que se le espera. Llevas meses esperando que cambie algo, y si le preguntaran, diría que vuestra relación va razonablemente bien. Esa distancia entre lo que vive uno y lo que vive el otro es de las cosas más duras de descubrir tarde.
12. Ya has imaginado tu vida sin esta relación, con detalle. No la fantasía de un mal día. Dónde vivirías, cómo lo contarías, qué pasaría con los demás. Cuando esa imagen está construida, suele llevar tiempo construyéndose.
¿Qué podría significar tu número?
Antes de leer tu número, queremos dejar claro que esto no es un diagnóstico específico de tu relación. Puede ayudarte a ponerle palabras a lo que no eras capaz de ver y a ganar claridad para atajar mejor los problemas, así que no lo tomes como algo fijo.
De 0 a 2. Vuestra relación tiene roces normales. Lo que conviene aquí es no dejar que lo normal se convierta en costumbre, porque muchas de las parejas que acaban mal empezaron con una o dos señales que no se atendieron a tiempo.
De 3 a 5. Hay un patrón funcionando, y probablemente lleváis bastante tiempo con él. Esto se trabaja bien y responde rápido, sobre todo si las tuyas están en el primer bloque. Lo que no funciona es esperar, porque el tiempo por sí solo no arregla una relación, y eso lo contamos en llevamos años igual.
De 6 a 8. El desgaste ya ha pasado de la convivencia al vínculo. Sigue teniendo arreglo, y a estas alturas es poco probable que salga solo, porque lo que está roto no es un tema concreto sino la forma en que os relacionáis con cualquier tema.
Más de 8. Esto no significa que se acabe, significa que hace falta ayuda y que ya no conviene aplazarla. Hemos visto parejas con casi todas estas señales reconstruir la relación, y hemos visto a otras separarse. Lo que cambia el final no suele ser cuántas señales hay, sino qué hacéis a partir de hoy.
Y conviene decir algo sobre el número en sí. Tres señales del tercer bloque pesan más que seis del primero. Si lo tuyo está casi todo en el bloque uno, estás mejor de lo que indica el total.
Lo que este resultado no te dice
Esto no te dice si tiene arreglo, que es otra pregunta distinta, pero sí aumenta tu claridad sobre lo que podría estar pasando en vuestra relación, y esa claridad es la que te permite decidir qué hacer a continuación. Si quieres seguir profundizando, lo tratamos en ¿mi relación tiene solución?.
Tampoco te dice de quién es la culpa, entre otras cosas porque esa pregunta no lleva a ningún sitio útil. En una relación que lleva años atascada, los dos han aprendido a reaccionar al otro de una forma que empeora las cosas, y los dos lo hacen sin querer.
Y no te dice qué piensa tu pareja. Esa es, con diferencia, la información que más falta os hace y la que menos tenéis. La mayoría de las parejas que vemos descubren en la primera sesión que llevaban años equivocadas sobre lo que sentía el otro.
Qué hacer ahora, según dónde estés
Si estás en el primer bloque, elige una sola señal, la más clara, y háblalo esta semana en un momento tranquilo y no justo después de discutir. Algo tan simple como decir «me he dado cuenta de que siempre acabamos en lo mismo y no quiero que sigamos así» abre más puertas que ponerse a discutir sobre quién tiene razón.
Si estás en el segundo, lo que hace falta no es una conversación, es un cambio de funcionamiento, y eso ya no suele salir solo. Aquí es donde mucha gente lleva años intentándolo y no entiende por qué no avanza, y la respuesta casi siempre es que estaba intentando, que no es lo mismo que entrenar.
Si estás en el tercero, lo importante es no dejarlo para después de las vacaciones, de la mudanza o de que pase el trimestre. Las señales del tercer bloque no se quedan quietas esperando a que tengáis tiempo.
Cuándo esto no aplica
Si en la relación hay agresiones físicas, humillación sostenida o control coercitivo, como aislarte, controlar el dinero o tener que pedir permiso, esto no se mide con una lista de señales y no se trabaja como pareja. Ahí el camino empieza en un acompañamiento individual y, si hace falta, en recursos de protección.
Y si alguno de los dos tiene un diagnóstico psicológico o está en tratamiento, eso no impide trabajar la relación, pero hay que decirlo y coordinarse con quien os lleva. Un trabajo de pareja acompaña, no sustituye a un tratamiento.
Si quieres la versión completa
Lo de arriba es una orientación y vale para ubicarte y ponerle palabras a lo que os pasa. Pero hay dos cosas que no puede darte, que son la mirada de tu pareja y una medida de verdad.
Por eso hicimos un test de 25 preguntas que se responde en cinco minutos. Lo hacéis cada uno por separado y sin miraros, mide cuatro áreas de la relación y al terminar lo comparáis. Ahí es donde suele aparecer lo que ninguno de los dos sabía.
Al acabar tenéis en qué punto está vuestra relación hoy, cuál de las cuatro áreas os está pesando más, una lectura de vuestro caso concreto y cuál es el siguiente paso para vosotros dos.
Y tendréis mucha más claridad si lo hacéis con honestidad, cada uno por su cuenta, y después tenéis una conversación sincera sobre los resultados y sobre el texto que os damos según cada resultado, porque eso os puede acercar a descubrir por vosotros mismos si tiene arreglo.
La mayoría se sorprende del resultado, porque casi nunca sale lo que pensaban.
Hoy lo tenéis abierto y sin coste. Hacer el test ahora
Y una última cosa. Si has llegado hasta aquí contando señales, probablemente no lo hayas hecho por curiosidad.
¿Cuánto tiempo llevas dándole vueltas a esto tú solo o tú sola?
Esto es cosa de los dos, y los dos tenéis que encontrar la forma de llegar a una solución. Esperamos que este artículo te haya ayudado a obtener algunas respuestas.
Te mandamos un abrazo muy fuerte,
Ana y Georgi